El hotel Gjelina, de 4 estrellas, cuenta con una terraza soleada y se encuentra en el distrito Venice Beach de Los Ángeles, a solo 400 metros de Venice Beach y a 1,3 km del paseo marítimo Venice Beach Boardwalk. Este hotel para no fumadores ofrece 24 habitaciones climatizadas con WiFi gratuito y baño privado, con vistas al patio que aportan un encanto especial.
La ubicación es ideal: está a solo 2,9 km del muelle Santa Mónica y Pacific Park, el Third Street Promenade queda a 3,3 km. Para quienes viajan más lejos, el estadio SoFi está a 17 km y el aeropuerto internacional de Los Ángeles se encuentra a unos 9 km.
Las opciones de alojamiento van desde habitaciones individuales hasta amplias suites con uno o dos dormitorios separados y salas de estar. Cada habitación dispone de comodidades esenciales como aire acondicionado y calefacción, además de hervidor eléctrico para mayor comodidad. Los baños privados están equipados con albornoces, artículos de tocador gratuitos, secador de pelo, ducha e inodoro. Otras prestaciones incluyen escritorios para trabajar, cunas disponibles bajo petición así como toallas y ropa de cama.
Los huéspedes cuentan con servicios variados que incluyen consigna para equipaje, lavandería y servicio de planchado junto con limpieza diaria para mantener la comodidad durante toda la estancia. La propiedad ofrece unidades en planta baja amuebladas en terrazas y patios exteriores que disponen zonas para comer al aire libre así como áreas picnic con vistas al patio interior. La recepción está abierta las 24 horas ofreciendo opciones privadas para check-in/check-out, su personal multilingüe habla inglés, español y francés para asistir cómodamente a los visitantes.
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La propiedad se renovó con mucho gusto y estaba situada a pocos pasos de la playa. Las habitaciones estaban limpias, decoradas con estilo y contaban con todo lo necesario para una estancia cómoda. El personal fue amable y atento, ofreciendo un servicio excelente que incluía ayuda con el equipaje y un lugar seguro para guardar las bicicletas. Cada mañana se servían pasteles frescos junto con café, lo que mejoraba aún más la experiencia. Además, la terraza en la azotea resultó ser un espacio ideal para relajarse bajo el sol.









