El hotel Kimpton Wilshire de 4 estrellas, gestionado por IHG, cuenta con una piscina en la azotea y una terraza amueblada para tomar el sol. Se encuentra en Los Ángeles, a pocos pasos del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles y a poca distancia a pie de La Brea Tar Pits. Este moderno resort dispone de 48 habitaciones, algunas con vistas al entorno.
A menos de 15 minutos caminando están el Museo Automotriz Petersen y otras atracciones locales. Universal Studios Hollywood queda a 30 minutos en coche, mientras que Paramount Pictures está situado a 6,4 km del hotel.
Las habitaciones cuentan con televisores planos por cable con estaciones para iPod y amplias zonas de trabajo. Los baños privados incluyen albornoces suaves, zapatillas, artículos de aseo gratuitos, secadores de pelo y ducha o bañera. Además, las estancias disponen de aire acondicionado, áreas para sentarse con sofás o sofás cama, armarios o roperos, cajas fuertes aptas para portátiles e incluyen planchas y relojes despertadores para garantizar su comodidad durante la estancia.
Los huéspedes pueden disfrutar WiFi pago disponible en todas las zonas junto con servicios telefónicos y acceso a radio. El hotel ofrece servicios convenientes como asistencia personalizada para conocer atracciones locales y recepción abierta las 24 horas. Entre sus instalaciones destaca la piscina exterior en la azotea abierta todo el año con un bar junto a ella, también cuenta con aparcamiento privado en las instalaciones y servicio guarda equipaje. Las opciones gastronómicas incluyen un restaurante propio que sirve comidas complementadas por minibar en las habitaciones, también hay servicio de habitaciones disponible.
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El hotel se situó muy cerca de los Pozos de Asfalto de La Brea y varios museos, lo que facilitó el acceso a las principales atracciones. Las habitaciones estuvieron limpias y cómodas, con camas agradables para descansar bien. El personal mostró siempre una actitud amable, servicial y profesional durante toda la estancia. Contó con un área de café y té ideal para familias con niños pequeños, creando un ambiente relajado. Algunas habitaciones disponían de patios privados que mejoraron la experiencia frente a las vistas desde pisos superiores. Además, el restaurante en la azotea ofreció unas vistas espectaculares junto con opciones de desayuno de buena calidad.
